La celiaquía y las enfermedades hepáticas


El hígado, apuntan los expertos, es uno de los órganos que más afectados se ven por una celiaquía no diagnosticada. La hipertransaminasemia, es decir unas transaminasas muy elevadas, suele ser la afectación más habitual, pero también puede manifestarse una hepatitis reactiva o una hepatitis autoinmune.

 

Las transaminasas son unas enzimas que se encuentran en el hígado y que cuando alcanzan valores elevados suele significar una inflamación del hígado aguda o crónica. Para determinar las causas de esta inflamación y por lo tanto establecer un tratamiento se deben realizar más exámenes hepáticos, una serología vírica y un estudio inmunológico básico. En muchas ocasiones, según leemos en la revista Medicina Integral, tras una hipertransaminasemia hay una celiaquía

Desde esta revista señalan que en los últimos años se han publicado varios estudios relacionados con la celiaquía y las enfermedades hepáticas, y todos ellos coinciden en señalar que entre un 30 y un 40% de los casos de hipertransaminasemia se dan en pacientes con enfermedad celiaca.  En ocasiones, sobre todo en las formas de presentación no clásicas, puede ser la única o la primera manifestación de la enfermedad. Asimismo se observa que tras el inicio de la dieta sin gluten las transaminasas recuperan sus valores habituales en la gran mayoría de los casos.

Las transaminasas pueden dar valores elevados por causas diferentes, por ejemplo por consumo excesivo de alcohol y grasas, por lo que es recomendable para mantener en el mejor estado posible nuestro hígado, reducir el consumo de estos productos así como de medicamentos que pueden dañar este órgano.

Entre un 30 y un 40% de los casos de hipertransaminasemia se dan en pacientes celiacos sin diagnosticar.

Las razones por las cuales una celiaquía sin diagnosticar tiene consecuencias directas en el hígado se desconocen pero existen varias teorías al respecto. La primera de ellas apunta a que una mayor permeabilidad del intestino daría lugar a la absorción de antígenos y péptidos que serían los responsables de una respuesta inmunológica en el hígado. Otra teoría señala una alteración en las células Kupffer como la responsable del daño hepático ya que estas son fundamentales para la defensa del hígado frente a los productos bacterianos intestinales.

Además de esas hipertransaminasemia, las lesiones hepáticas provocadas por la celiaquía pueden ser otras, desde una hepatitis reactiva inespecífica, a una hepatitis autoinmune o a hepatitis crónicas virales (B y C). En el 90% de los pacientes con hipertransaminasemia, la causa de esta en pacientes celiacos es la hepatitis reactiva inespecífica, que causa pequeñas alteraciones en la función del hígado y normalmente es asintomática.

La hepatitis autoinmune, a pesar de ser una patología muy poco frecuente, sí se da en casos de pacientes celiacos, especialmente mujeres y niñas. Ésta se produce, al igual que el resto de enfermedades autoinmunes, por una disfunción del sistema inmunitario que en este caso ataca y destruye las células del hígado, tal y como ocurre con la celiaquía, en el que nuestro organismo ataca nuestras propias células para defenderse de una sustancia, el gluten, que en principio es inocua. La hepatitis autoinmune presentarse como una hepatitis aguda grave, como una hepatitis crónica o como una cirrosis, y se caracteriza porque mejora con medicamentos inmunosupresores.

 

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