Intolerancia a la fructosa y el sorbitol


Existen muchas intolerancias alimentarias, pero entre las más frecuentes se encuentran la intolerancia a la fructosa y la intolerancia al sorbitol, que además suelen ir juntas.

En el caso de la celiaquía, pueden darse otras intolerancias asociadas, causadas por el daño intestinal, y estas dos que mencionamos son bastante habituales.

 

Intolerancia a la fructosa

 

¿Qué es la fructosa?

La fructosa es un monosacárido que se hidroliza en el intestino delgado y se metaboliza en el hígado, para completar el proceso almacenándose en forma de glucógeno. La intolerancia es dependiente de la dosis, lo que quiere decir que cuanto más ingiere la persona, peor se siente, y puede ser que en cantidades pequeñas ni tenga síntomas.

Se ha demostrado además que los sujetos sanos presentan una absorción insuficiente de fructosa unos porcentajes muy relevantes (37-90%).

La fructosa se hizo muy popular hace años como sustitutivo del azúcar, gracias a sus capacidades edulcorantes y su baja carga calórica. Sin embargo, se ha demostrado que este tipo de productos producen obesidad, diabetes y colesterol, entre otras afecciones.

Tipos

Hay dos tipos de intolerancia a la fructosa:

-La intolerancia hereditaria: También denominada fructosemia, se trata de un trastorno de transmisión genética que produce déficit de  fructosa-1-fosfato aldolasa hepática (aldolasa B).

Los síntomas de la ingesta de fructosa son muy particulares, ya que pueden cursar con convulsiones, ictericia, ascitis, diarrea y vómitos, y son más graves cuanta menos edad tiene la persona.

-Intolerancia secundaria: Es debida a otra enfermedad intestinal que daña la mucosa. La celiaquía es una de las que provocan esto, pero también la gastroenteritis, o virus digestivos.

Síntomas

Los síntomas consisten en dolor y distensión abdominal, diarrea o estreñimiento, gases, ruidos intestinales, náuseas, vómitos y dolor de cabeza. Suelen aparecer 30 minutos después de la ingesta de la sustancia, pero también pueden retrasarse hasta las 4 horas, si bien, tanto el tiempo de aparición de los síntomas como su intensidad dependerán del nivel de tolerancia de la persona

Diagnóstico

Se considera que la intolerancia a la fructosa es una entidad infradiagnosticada, en el sentido de que se estima que hay muchísimos más casos de los que se detectan, incluso hay voces que apuntan a que hay más intolerantes a la fructosa que a la lactosa, (40 a 60% de la población). Afortunadamente la comunidad médica está al tanto de ello y cada vez se busca más la causa del malestar en este tipo de intolerancias.

Se puede hacer el diagnóstico definitivo mediante las siguientes vías:

-Test de Hidrógeno espirado:   Las bacterias intestinales al descomponer los azúcares liberan hidrógeno, y, en este caso, una elevación del hidrógeno tras la administración de fructosa, indicará que no puede absorberse de manera adecuada.

El paciente ha de ir con un ayuno total de 8h, no haberse lavado los dientes ni fumado, no haber consumido nada con fructosa el día anterior a la prueba, y no haber tomado antibióticos los 10 días anteriores.

Suele hacerse suministrando sólo fructosa, o una solución de fructosa y sorbitol (25g y 5g respectivamente) y haciéndole soplar cada 15-30 minutos durante 2h. Además de los niveles de hidrógeno se registra también la sintomatología que produce la solución ingerida.

-La prueba de curva de glucemia: Es similar a la prueba anterior, pero no se mide el hidrógeno, sino la glucemia en sangre, por tanto es un método mucho más invasivo y doloroso para el paciente, pues en el laboratorio tienen que extraerle sangre cada 30m durante 2 o 3 horas

Tratamiento

El tratamiento consiste en una dieta estricta sin fructosa, y en ocasiones sin sorbitol, que puede metabolizarse a fructosa en el hígado. Esto es complicado, pues muchos alimentos de nuestra dieta contienen fructosa, especialmente los más “deseables” para una alimentación sana y equilibrada.

Manzanas, ciruelas, melocotones, peras o pasas son algunas de las frutas que más fructosa contienen. También las mermeladas (aunque hay gente que puede tolerar cierta cantidad), zumos, chicles o chucherías.

Respecto a verduras, son muy mal toleradas la cebolla, el tomate, los guisantes, pimientos, coles, judías o patatas. Sin embargo, hay más facilidad para digerir acelgas, espinacas, alcachofas o champiñones.

¿Y cómo endulza un intolerante a la fructosa?

La sacarina, el aspartamo y el ciclamato pueden ser buenos aliados para ello.

Esta dieta puede ocasionar muchas carencias nutricionales, por ello en ocasiones es necesario tomar suplementos vitamínicos, como vitamina C o ácido fólico.

 

 

Intolerancia al sorbitol

El sorbitol es un polialcohol que se utiliza fundamentalmente como aditivo y edulcorante en la industria alimentaria y farmacéutica. Tiene tanta relación con la fructosa porque al ingerirse juntos, se producen muchas más dificultades de absorción de los azúcares, y además el sorbitol se puede metabolizarse en el hígado y convertirse en fructosa.

Tipos

Encontramos también 2 tipos de intolerancia:

-Intolerancia primaria: Por déficit de la enzima GLUT5, de naturaleza genética.

-Intolerancia secundaria: Por daño de la mucosa intestinal a causa de enfermedades como colitis, Crohn o celiaquía. Puede ser crónica o transitoria.

Diagnóstico

Se realiza de la misma manera que la intolerancia a la fructosa: con el test de hidrógeno expirado y con la curva glucémica.

Síntomas

Son similares a los de la intolerancia a la fructosa, cursando con vómitos, náuseas, y sobre todo diarrea.

Tratamiento

Como en el resto de intolerancias, se trata de eliminar el alimento de la dieta, o reducir su ingesta al mínimo para que no cause síntomas.

No se pueden consumir los alimentos que contengan el excipiente E-420, que es precisamente el sorbitol. Esto es difícil de hacer ya que este endulzante se encuentra en muchísimos productos de la industria alimentaria, como sustitutivo del azúcar en productos light, productos sin azúcar, etc. Pero también en bollería, galletas, chocolate… Y naturalmente en frutas como el melocotón, la pera o la manzana.

No obstante, otras frutas como la naranja, la fresa o la piña no contienen y sí se pueden consumir.

Otro de los problemas que tiene asociada la intolerancia al sorbitol es que éste se metaboliza en el hígado en forma de fructosa, por tanto, aunque no se sea intolerante a la fructosa, muchas veces la persona no puede consumir alimentos que la contengan.

 

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