¿ Es la avena segura para los celíacos?


Además de evitar su contaminación por los cereales más tóxicos, hay que  controlar que el contenido en proteínas inmunogénicas presentes en la avena sea indetectable por las técnicas analíticas de última generación. Los celíacos deberían tener, en cualquier caso, cierta cautela y precaución ante el consumo de avena.

Los celíacos necesitan seguir una dieta sin gluten de por vida, lo cual supone eliminar de su alimentación el trigo, la cebada, el centeno y los alimentos derivados. Existe un cuarto cereal que ha suscitado controversias entre la comunidad celíaca y médica: la avena. Hay estudios clínicos que demuestran su seguridad y, en contraste, otros que identifican un considerable número de celíacos que son sensibles a este cereal. 

Todos los cereales tienen en su composición dos tipos de proteínas del gluten diferentes, que se llaman prolaminas y glutelinas. Son las primeras las que producen mayor reacción inmunológica en los celíacos. Así, mientras que la cantidad de prolaminas del trigo es del 69%, la proteína equivalente en la avena, la avenina, es del 12 al 16% del total de sus proteínas.

Lundin y col estudiaron 19 pacientes celíacos que consumieron 50 g de avena al día durante 12 semanas, de los cuales uno fue sensible a la avena. Asimismo, otros investigadores también observaron in vivo la reactividad de la avenina frente a las células  Los datos obtenidos sugieren que muy probablemente no todos los pacientes celíacos tengan la misma sensibilidad a la avena, sin embargo no controlaron el origen de la avena usada.

Algunos autores han lanzado la opinión equivocada de que la pureza de la avena es suficiente para garantizar su seguridad, ya que encontraron algunas partidas de avena contaminadas con cebada y/o trigo. Sin embargo, diversos estudios de investigación con diferentes variedades de avena comerciales han demostrado que la toxicidad de este cereal varía dependiendo del cultivar o variedad empleada.  Para estos estudios, los granos de avena se examinaron cuidadosamente para verificar su pureza. La toxicidad de cada variedad de avena se evaluó mediante métodos basados en los anticuerpos G12 y A1 que tienen capacidad para determinar los GIP (Gluten Immunogenic Peptides) que son los responsables de la toxicidad del gluten en los pacientes celíacos. Las variedades estudiadas se clasificaron en tres grupos en función de su reactividad con el anticuerpo (alta reactividad, intermedia reactividad y sin reacción detectable). Así mismo, su toxicidad fue estudiada mediante linfocitos T de pacientes celíacos, demostrándose que la reactividad de los anticuerpos G12 y A1 frente a las avenas se correlacionaba con los estudios de células inmunológicas.

Otro estudio reciente de dos centros estadounidenses, ha confirmado la presencia de péptidos reconocidos por R5 en avenas puras, otro anticuerpo menos específico para la determinación de gluten tóxico pero que es ampliamente usado en laboratorios de análisis, confirmandose que algunas variedades de avenas pueden mostrar niveles de reactividad por encima del valor permitido en las legislaciones.

 

 

La existencia o no de avenas con esas proteínas reactivas inmunológicamente, determinan, por tanto, cómo es de tolerable cada variedad  y explica por qué existían discrepancias en los estudios clínicos anteriores que no consideraron el cultivar de avena suministrado. En cualquier caso, las avenas más reactivas eran cientos de veces menos reactivas que el trigo, con lo que se necesita una ingesta mucho mayor y continua de dichas avenas reactivas para proporcionar la misma toxicidad a un celíaco que el trigo, cebada y centeno.

El descubrimiento de los grados de toxicidad potencial de la avena, abre una nueva oportunidad hacia el desarrollo de cultivares más seguros a través de la selección  de avenas con menor contenido en gluten potencialmente tóxico.

En términos prácticos y como conclusión de los estudios recientes, cualquier muestra de avena que no muestre reactividad con los métodos de última generación A1 o G12, podría definirse como segura para la gran mayoría de los celíacos ya que descartaría la presencia de péptidos tóxicos tanto de origen por contaminación como propios de la avena.

 

Ángel cebolla, CEO de Biomedal

Elena Moreno Portillo, bióloga y comunicadora científica

 

http://www.nutricion.org

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