COLUMNA DEL DÍA 5 DE MAYO. LAS MIL Y UN RAZONES PARA MARCHAR. UNA CUESTIÓN DE INCLUSIÓN


                                          COLUMNA DEL DÍA 5 DE MAYO.

    LAS MIL Y UN RAZONES PARA MARCHAR. UNA CUESTIÓN DE INCLUSIÓN SOCIAL.

“Lo mejor que el mundo tiene es la cantidad de mundos que contiene.

Para recuperar la universalidad de la condición humana, qué es lo mejor que tenemos, hay que celebrar al mismo tiempo la diversidad de esa condición”.

Eduardo Galeano (1940-2015).

Creemos que no existe una, ni dos, ni diez, sino miles de razones para movilizar nuestros esfuerzos en el día de hoy. Una de ellas, es la concientización acerca de la inclusión social de los que pertenecemos al mundo libre de gluten, también conocido como gluten free, free tacc, a healthy life with no gluten, por un mundo sin gluten, libre de gluten, entre otras. Las personas con esta condición, nos vemos obligadas a tratar de encajar en un universo que parece muy ajeno a nuestras necesidades. Si hay algo que deseamos destacar, es que una vida de calidad, requiere de la implementación de un modelo que atienda a las demandas de un grupo no minoritario de la sociedad que por desconocimiento, desinformación, temor, bajos recursos, precios altos, poca atención psicológica y falta de una ley de protección, se ve perjudicado en su calidad de vida. De la mano de esta variable, está el bienestar psicológico.

El mismo puede ser abordado teniendo en cuenta las fortalezas del individuo y la satisfacción de sus necesidades básicas enmarcadas en un sistema de metas congruente. Vale decir, para poder entender el bienestar psicológico, debe apuntarse a la felicidad percibida por la persona como resultado de una vida bien vivida. Uno de los componentes de este estado de bienestar y una vida de calidad, son las emociones positivas, aquellas que poseen gran influencia a la hora de poner en marcha nuestros proyectos. En el marco de estas emociones podemos entender también que la autoestima es sin duda una variable fundamental para nuestra calidad de vida. Una persona que choca con un sistema en el cual percibe que no encaja y en donde no puede satisfacer sus necesidades básicas como la nutrición adecuada, experimenta una franca disminución de la autoestima. Mucho se ha hablado a nivel orgánico, biológico e incluso social de la celiaquía o intolerancia al gluten, sin embargo muy pocas veces vemos las variables psicológicas contempladas en artículos, revistas, publicaciones o prensa. Si nosotros mismos no comenzamos por incluirlas, nadie más lo hará.

 La enfermedad celíaca tiene muchísimas connotaciones psicológicas, que de no ser tratadas pueden confundir al médico tratante, o a nosotros mismos. Por nombrar algunas, los problemas para conciliar o mantener el sueño o más conocidos como insomnio de conciliación y mantenimiento, son el resultado de una disrregulación en el estado de ánimo. Los dolores de cabeza, contracturas, apatía, vulnerabilidad al llanto y desmotivación también son de origen psicológico, más allá que exista un terreno biológico que sustenta a la enfermedad en cuestión. La concientización y apertura hacia realidades diferentes como las de nuestro mundo libre de gluten, posibilitan mayor éxito a la hora de promover los cambios que se necesitan para atender a la diversidad.

El obstáculo no es la enfermedad celíaca, es la sociedad misma. Entender esto, no es tarea fácil, por eso, hay miles de razones para seguir trabajando por un universo que promueva la inclusión. Nos gustaría finalizar con una de las conceptualizaciones que mas trabajamos en los talleres y que pensamos puede ayudar a tomar conciencia de nuestra demanda. “La Inclusión no significa que seamos iguales o estemos de acuerdo en todo, sino más bien que celebramos nuestra diversidad y disimilitudes con respeto y gratitud (...) no significa que hayamos de olvidar nuestras diferencias personales (...) los seres humanos tienen el derecho de ser incluidos en oportunidades y responsabilidades (…). Por consiguiente, la inclusión comporta que formemos parte de la comunidad desde el comienzo”. John Datillo- Terapia de la Recreación.

 

 

Adriana Fornari Bucksath nace en Montevideo de 1970.

Se formó como psicóloga clínica especializada en terapia cognitivo comportamental, contando con estudios de postgrado y maestría. Cursó estudios de medicina y antropología. Ejerce la docencia y la clínica en Uruguay, Argentina, Colombia y México. En los últimos se centró en el estudio de la regulación emocional, emociones primarias, trabajando con biólogos y antropólogos de la región en los estudios de campo. Participa en actividades inclusivas en educación, centrándose en la enfermedad celíaca y sus consecuencias sobre la calidad de vida. Promueve la aceptación de la diversidad y el respeto por todas las criaturas vivientes, siendo activista por los derechos humanos.

Lugar de estudio: Facultad de Ciencias Humanas, Facultad de Medicina Udelar), Facultad de Psicología (UCUDAL) Psicología y Antropología (UNAM),    

Nuestro especial agradecimiento a la Lic. Adriana Fornari Bucksath.

 

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