Celiaquía y adolescencia


Ser celiaco y adolescente no es fácil. Los expertos señalan que en esta etapa de la vida, los jóvenes celiacos suelen relajarse con respecto a la dieta sin gluten por diferentes motivos. Los padres deberán estar más pendientes para ayudar a sus hijos celiacos a mantenerse sanos y no recaer en los síntomas habituales de la contaminación por gluten  o las transgresiones.

La adolescencia es ya de por sí una etapa más complicada. Los adolescentes experimentan cambios en todos los aspectos, desde físico, psicológico y también social. Adaptarse a estos cambios, pasar de niños a adultos, supone también cambios en el carácter y una sensación de incomprensión que hace que los pequeños adultos sean rebeldes, y muchas veces como muestra de rebeldía vienen los problemas con la dieta sin gluten.

 

En mayo de 2016, un estudio del Hospital Infantil Hans Chrstian Andersen de Odense (Dinamarca) señalaba que la adolescencia era un momento crítico en la vida de un celiaco “ya que en muchos casos éstos se ven tentados a abandonar o relajar la dieta sin gluten que deben llevar de forma estricta”.

 

El hecho de que la enfermedad celiaca no requiera de medicación (el único tratamiento eficaz es la dieta sin gluten), hace que los pacientes tengan menos contacto con los médicos, apuntan los expertos daneses. En muchas ocasiones esto hace que los adolescentes se relajen respecto a la dieta sin gluten y las consecuencias de realizar transgresiones para un celiaco. 

 

En esta etapa de transición de la infancia a la edad adulta se producen también muchos cambios a nivel social. Los niños dejan de tener su núcleo principal en la familia, para rodearse de otros jóvenes de su edad con los que disfrutan del ocio fuera de casa y del entorno paterno. En este contexto se producen también muchas trangresiones. La presión del grupo, la necesidad de no sentirse diferente y las de momento escasas opciones de restauración sin gluten, pueden llevar a los celiacos adolescentes a saltarse la dieta sin gluten.

“Sólo un 60% de los celiacos adolescentes realizan la dieta correctamente”

Si a esto le sumamos que en ocasiones los síntomas de la celiaquia en la adolescencia, parecen pasar inadvertidos, es más fácil que los jóvenes celiacos pierdan el “miedo” a las consecuencias de las transgresiones. Y es que según explican los responsables del estudio, aproximadamente “el 60% de los adolescentes celiacos realiza la dieta sin gluten de forma correcta”.

La celiaquía en la adolescencia puede causar grandes dosis de angustia, por sentirse limitado y diferente y de ahí que junto con transgresiones en la dieta puedan aparecer cuadros de estrés o ansiedad (en casos extremos pueden llegar a establecerse una relación entre celiaquia y depresión).  Por eso los padres han de estar más pendientes durante esta época de la vida. Más aún si el diagnóstico ha llegado precisamente en esos años.

Por todo ello durante la adolescencia es fundamental que los celiacos realicen de forma rutinaria controles de anticuerpos de la celiaquia, para comprobar que la dieta se está realizando correctamente.

 

¿Cómo ayudar a un celiaco en la adolescencia?

Aunque evidentemente cada adolescente llevará esta etapa de una manera diferente, para intentar que este período sea lo menos peligroso posible para la salud del celiaco, hay ciertas pautas a tener en cuenta.

-Información: Los adolescentes ya no son niños y para ser conscientes de lo que supone la enfermedad celiaca deben saber exactamente lo que ésta implica y las consecuencias de saltarse la dieta sin gluten. También es importante explicarles qué pueden y qué no pueden comer.

-Diálogo: En esta etapa de la vida las imposiciones y las órdenes suelen causar un efecto contrario al que se pretende. Por esta razón, más que imponer el seguimiento de la dieta, lo más recomendable es dialogar de manera desenfadada y dejar en manos de ellos la responsabilidad del tratamiento. El adolescente lo percibirá como un voto de confianza, reforzando así su autoestima.

-Ayudar:  Los padres pueden también darle herramientas para facilitarle la vida. Enseñarle a preparar platos sencillos sin gluten que pueden gustar a celiacos y no celiacos, es una buena opción, así como señalarle aquellos lugares en los que puede comer con tranquilidad para que así sus necesidades sociales se vean satisfechas.

-El entorno: Que tanto los compañeros de clase, los amigos como los familiares conozcan lo que supone la dieta sin gluten es fundamental para que el adolescente celiaco se sienta uno más y no disminuya su autoestima ni tenga tentaciones de saltarse la dieta para sentirse como el resto. Una buena idea es realizar reuniones en torno a una mesa llena de platos sin gluten que el propio adolescente ha ayudado a preparar.

 

http://celicidad.net/

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